Hasta no hace mucho el concepto de «plan de marketing» era algo exclusivo de grandes empresas con grandes presupuestos y departamentos específicos dedicados a crear y mantener la imagen de marca y la comunicación con los clientes. Afortunadamente esto es algo del pasado porque Internet y las redes sociales han llegado para popularizar el marketing.
Hoy en día las pequeñas empresas y los profesionales autónomos no sólo tienen la posibilidad de contar con su propio plan de marketing, sino la obligación de ponerlo en marcha si quieren triunfar. De hecho, cuanto más reducido es el presupuesto de la empresa, más necesario es utilizar un plan de marketing para invertirlo de manera eficiente.
Existen muchas variantes y opiniones acerca de cómo realizar un buen plan de marketing para pymes, y su complejidad puede ser grande si así lo requiere el objetivo de la empresa, pero no tiene por qué ser complicado. El responsable de una microempresa o un profesional autónomo pueden elaborar su plan de forma sencilla contestando a unas cuantas preguntas básicas:
¿Qué quiero conseguir?
Obviamente el principal objetivo es obtener beneficios, pero debemos concretar más nuestra estrategia empresarial. Si tenemos una empresa de nueva creación ¿queremos que nuestra marca sea conocida? ¿o quizás preferimos dar a conocer un producto nuevo y único? ¿queremos darnos a conocer cómo profesionales de un servicio concreto? Si nuestro negocio ya lleva un tiempo ¿queremos renovar o ampliar nuestra clientela? ¿queremos promocionar la apertura de nuevas tiendas?
La respuesta a estas preguntas es la que determinará el conjunto del plan de marketing y, tras ponerlo en marcha, nos permitirá determinar si hemos logrado o no nuestros objetivos. De lo contrario estaríamos trabajando sin rumbo fijo.
¿Quiénes son mis clientes potenciales?
La respuesta debe partir de la información que ya debería tener un plan de empresa con los datos sociodemográficos del público al que queremos dirigirnos: ¿dónde viven? ¿qué edad tienen? ¿qué género? ¿qué nivel de ingresos?… Cuantos más datos podamos establecer, más eficaz será nuestro plan de marketing, por eso debemos añadir más información de índole subjetiva: ¿qué hábitos tienen? ¿qué intereses? ¿qué productos consumen? ¿qué les preocupa? ¿a qué aspiran? Del conocimiento que tengamos de nuestro público objetivo dependerá el éxito de nuestro plan de marketing.
¿Dónde puedo encontrar a mis clientes?
Una vez que sabemos quiénes son, tenemos que preguntarnos cómo encontrarlos en términos de marketing. Lo que en el mundo offline sería la valla publicitaria por donde pasan nuestros clientes potenciales, el anuncio en el programa de televisión que ven, o el folleto directo a su buzón; en el mundo digital se convierte en el anuncio en la página de internet que visitan, el comentario en la red social que usan o el email que les llega directamente a su bandeja de correo.
Tenemos que empezar por ponernos en su lugar y respondernos ¿Para qué utilizan nuestros clientes Internet? ¿Sólo para consultar el correo? ¿Leen el periódico online? ¿Visitan páginas de deporte, cine o moda? ¿Creemos que nuestros clientes potenciales utilizan Facebook y Twitter? ¿o YouTube e Instagram?
¿Cómo puedo comunicarme con los clientes?
Atendiendo al perfil de nuestro público y al canal qué usan debemos definir cómo queremos llegar hasta ellos: ¿utilizaremos promociones? ¿información útil? ¿una imagen aspiracional? Podemos utilizar la llamada publicidad tradicional para adaptarla a las redes a modo de banners o vídeos. O podemos querer ser una opinión respetada en el sector al que nos dedicamos y para ello debemos dar información útil y veraz a través de nuestra página web o blogs especializados. Podemos querer crear una imagen de marca informal, y entonces debemos utilizar un tono humorístico en textos e imágenes.
Tal vez esta sea la parte más complicada del plan de marketing si no se conocen los entresijos de las redes sociales y sus posibilidades comerciales, pero un experto en marketing digital podría orientar y/o implementar las campañas oportunas con facilidad.
¿Cuánto puedo gastar en marketing?
La gran ventaja del mundo digital es su flexibilidad en el precio, pero aun así supone un coste, por lo que hay que saber bien dónde poner las inversiones. Debemos empezar por determinar cuál es nuestro margen de beneficios y decidir qué proporción es la óptima para invertir en hacer crecer el negocio. Lo mejor es que si no estás seguro no tienes que apostar todo a un canal y de una sola vez. Puedes, y debes, ir testando cómo funciona cada tipo de acción en cada canal para saber cuál de ellas obtiene un mejor resultado dependiendo de tus objetivos.
¿Qué estoy consiguiendo con mi plan de marketing?
Ten en cuenta que la red social que obtiene más “me gustas” no tiene por qué ser la que origine más tráfico a tu web ni la que más ventas ocasione. Un vídeo que se hace viral pero del que nadie recuerda la marca del anunciante no es un éxito en términos de marketing. Un plan de marketing sin una medición exhaustiva es una insensatez tanto en el mundo offline como en el online. La ventaja es que en el mundo online no nos limitamos solo a medir las ventas o beneficios obtenidos, sino que tenemos muchas más opciones de medición que nos ayudan a entender el customer journey o el viaje que hace el cliente en internet hasta encontrar nuestros productos y servicios. Podemos afinar mucho más en la definición de público objetivo, podemos saber qué canales o qué anuncios resultan más eficaces y podemos detectar problemas de rendimiento.
¿Y luego qué?
Un plan de marketing no es algo estático, debe estar en continua transformación y optimización. La ventaja del marketing digital es que permite ir mejorando las acciones mes a mes o incluso semana a semana y testar cosas nuevas en función de esos resultados.
Si de verdad quieres que tu negocio triunfe, no te olvides de crear tu plan de marketing y crear las estrategias adecuadas para hacerlo prosperar. Si no tienes ni ganas, ni tiempo de hacerlo, siempre puedes contratar a una agencia de marketing digital como Píxel&Roi y externalizar todo el proceso. Te asegurarás resultados y evitarás quebraderos de cabeza.